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Considerada unánimemente por la critica como la obra maestra de Milan Füst, Historia de mi mujer es una de las máximas creaciones de la novelística húngara del presente siglo. Historia irónica y desenganada de una pa- sión degradante y ciega, esta novela rebosante de malicia, sarcasmo y humor desvela por vez primera, en torno al eterno tema de la infidelidad conyugal, el drama sentimental y humano del marido enganado.
Protagonista de este drama vaudevillesco, convertido en sórdida odisea de la esclavitud amorosa, es la recia figura del capitán Störr, un buen marino holandés con cuerpo de gigante y alma de nino, cuyo incurable romanticismo contrasta extranamente con la aparente brutalidad de su corpulencia y vigor físico. Verdadero gigante rabelaisiano, dotado de unas fuerzas hercúleas y de una exuberante vitalidad, el capitán Störr es, hasta el día de su boda, un solterón impenitente y el típico lobo solitario que goza hasta el máximo de su vida de marino, de su insaciable apetito, de sus azarosos viajes y de sus fugaces aventuras amorosas. A los cuarenta anos, y ante la recomendación médica de contraer matrimonio, se casa con una joven francesa, frívola y co- queta, que le atrae ante todo por su diminuta fragilidad, pero que resulta ser la encarnación misma de la perfi- dia y volubilidad femeninas.
Plenamente consciente de que su mujer tiene un pasado que prefiere ignorar, dominado por la vehemente sospecha de que le ha sido infiel a los pocos meses de su matrimonio, el buen capitán Störr inicia bajo muy malos auspicios su nueva vida de casado. Fatalmente predestinado a la poco halagüena condición de marido enganado, intenta sofocar las sospechas y los celos arguyendo filosóficamente que los marinos como él no están acostumbrados a querer a una mujer que viva exclusivamente para ellos. Pese a tan generosa y tolerante condescendencia, el capitán Störr, que está perdidamente enamorado, no se resigna, como pudiera creerse, a su ingrato papel. En cuanto descubre, sin lugar a dudas, la frialdad e indiferencia de su mujer, que nunca le ha querido, lejos de resignarse como al principio a su infidelidad, o de adaptarse a los antojos de su carácter voluble y caprichoso, se siente incapaz de seguir soportando sus enganos, mentiras y bajezas. El lento
proceso de esta ruptura afectiva, que requiere una larga serie de burlas, desenganos y humillaciones hasta llegar al profundo desgarrón sentimental de la separación definitiva, llena integramente la última parte de este libro, melancólica confesión de un alma vacía y sin objeto por la muerte de un gran amor.